A love story

Mirar, tocar, pensar, ese amor a primera vista que muchas veces que te hace sentir que eso que miras está hecho para vos. Luego de pensar, girar y dar vueltas con ella, sintiendo que sin duda vas a querer tenerla, quererla y cuidarla hasta el último de sus días. Porque con ella podés estar cómoda, segura de ti misma y sentir que de cierta forma, representa quien sos.

En este caso, no la encontré yo a ella sino ella a mí. Luego de 6 meses de investigación, búsqueda, conseguí tener un primer encuentro. Luego de mostrarla y hablar sobre ella muchos me felicitaron, me dijieron que era única, que creían que salía de lo común y que perfectamente se veía lo que representaba ella para mí.

En esos días de stress, de agotamiento físico y psicológico, de sentirme un poco insegura de si estaba realmente logrando expresar lo que quería, de días sin dormir, ella siempre estaba ahí mirándome. Y recordándome quién era, que siguiera, que todo el esfuerzo que estaba poniendo en mi trabajo valía la pena.

9 meses más tarde, llegó el día de pararme delante de todos y contar nuestra historia. De cómo había llegado a ella, de lo que ella significaba para mí, de lo que a partir de ella había generado, de porqué la había elegido y de lo que, gracias a ella, había logrado darme cuenta. Terminé de hablar con lágrimas en los ojos, porque, además de ser un poco sensible, hablar de ella lograba hacerme expresar desde lo más profundo de mí ser, hablar con tal pasión y cariño al punto de emocionarme.

Así fue que, luego de terminar de hablar, recibí la devolución más importante en mi carrera. Palabras que confirmaban que había logrado salvar mi colección final que hablaba de quién era, que me representaba como diseñadora y que ese “aprobado 11” más que un número representaba mi esfuerzo y dedicación de 5 años de carrera. Y toda esa felicidad que llegué a sentir se veía resumida en ella.

Esas puntadas, en esas aproximadamente 200 horas de trabajo, en ese intercambio de movimientos sobre el maniquí hasta lograr las formas y cortes que quería generar. En esos más de 30 hilados con los que trabajé y en esas más de 20 veces de bobinar hilo.

Gracias a ella, esa prenda que había creado 100% yo, con mis manos y mi cabeza, logré quedar seleccionada para desfilar en DrapArt, mostrarla en la elección de Miss Earth, conseguir una pasantía de diseño en una marca nacional en la que siempre soñé trabajar, quedar finalista en la selección de diseño uruguayo a exponer en un desfile a través del concurso MICSUR e incluso indirectamente a estar hoy escribiendo esto desde este blog.

Para mi una prenda es más que una morfología conocida bajo el nombre de “vestido”, “campera” o “pantalón”. Una prenda tiene que lograr expresarnos, representarnos, y emocionarnos. Para que de esa forma podamos cargarla de anécdotas, sea nuestra compañera en aventuras e historias, nos acompañe, nos motive, sea nuestra mejor aliada en días grises y lo más importante, nos conecte con nosotros mismos. Y así poder usarla y reusarla mucho más de 30 veces, reciclarla, compartirla y cuidarla. Cuando llegamos a que una prenda exprese todo esto, no hay precio o años por detrás que nos limiten o descarguen toda esa cantidad de emociones, experiencias e historias con la que la logramos cargar.

#amáturopa.

1 comentario

  1. Te felicito por el emprendimiento y por el Blog. Me parece super interesante toda la información y tendencias que estas compartiendo y relevando del propio mercado nacional.
    Éxitos!
    Agos

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